5 para el escolaso - episodio 23


Mientras dibujaba este episodio escuchaba Thelonius Monk, y no sonaba nada mal, lo recomiendo: LINK

Edén, de Kioskerman


La significancia de la publicación de Edén, de Kioskerman, trasciende las fronteras de lo puramente historietístico. Que el libro haya sido publicado por Editorial Sudamericana sin pertenecer al género del humor gráfico, que a su autor se le haya permitido diseñar el libro e incluso supervisar la impresión del que hasta ahora es para mí el mejor libro de historieta de dicha editorial, en cuanto a diseño y aspecto material se refiere (y en cuanto al contenido también: eso me motiva a escribir este artículo), eso significa otra cosa.

De un modo que encajaría perfectamente con lo que Roberto Arlt llamó "prepotencia de trabajo", Pablo Holmberg, Kioskerman, fue publicando la tira en su blog semana a semana, durante algunos años. Hoy se abre paso hacia el gran público no sólo argentino sino internacional (su publicación por la casa Drawn & Quarterly del Canadá, así como en suelo francés, es inminente), en un fenómeno que confío que algún día será, de aquí a algunos años, un primitivo ejemplo de un proceso inevitable. Así, Edén representa al mismo tiempo un faro en el camino para aquellos que se proponen saltar del formato digital al papel, de la virtualidad a la realidad material. Pero si cabe una reflexión, es aquella que indica que el material publicado es exactamente el mismo.

El libro

Para describir las tiras de Edén, quizá la definición más apropiada sea la que brinda Pablo de Santis desde la contratapa: haikus. La métrica -4 viñetas sin excepción, planos fijos y de cuerpo entero, salvo maravillosas excepciones- son lo primero que hacen a uno asociar Edén con dicha vertiente poética. Lo sutil, lo estrictamente necesario, lo exquisito, son características determinantes a la vez que naturales. Lo admirable del trabajo de Kioskerman radica en la eficacia expresiva de la austeridad, cosa que en cualquier otro otro autor se verían (o mejor dicho: se ven), como un corsé autoimpuesto. Kioskerman consigue un equilibrio de lo más difícil, el de no exigirle más a sus capacidades de lo que sus capacidades le exigen a él.

En el extremo opuesto de una corriente historietística local de éxito de público indiscutible, los personajes de Kioskerman no son gente con nombre ni apellido: no es la historia de alguien en particular, sino la de todos nosotros, y acaso sea por eso que su mensaje llega como una caricia al alma, como un cross a la mandíbula. Personajillos, animales, humanoides, todos ellos expresan verdades a traves de ficciones, o 114 maneras de decir "te quiero". Literalmente, sobre todo en las páginas 90 a 92, cuesta evitar pensar que estamos leyendo postales de amor en forma de historieta, un chicle que en vez de estar envuelto en un chiste lo está en un piropo.

Por suerte el amor no lo es todo en esta vida. El temario de Edén es amplio y complejo. Parece recurrente el tema de la lluvia (páginas 28, 39, 41, 52, 54, 62, 75,96,108 y 111), relacionada la mayoría de las veces con la inevitabilidad de las fuerzas de la naturaleza o con la mediación divina en el devenir de los acontecimientos.

Probablemente de manera involuntaria, en la página 63, Kioskerman "revisita" el cuento "Lejana" (link), de Julio Cortázar:


En la tira de la página 48, notamos que las piedras que levanta el hombrecillo, la galleta que come, y la luna que contempla en su descanso, las tres tienen el mismo aspecto gráfico, por ende el hombre en su trabajo bien puede estar levantando lunas, comiendo piedras o contemplando una galleta en el cielo:



Quizá por ser un chapado a la antigua, admirador de las conversaciones filosóficas entre hombres que fuman, confieso que mi tira favorita es la de la página 114:


Mi segunda página favorita es la de la página 54, donde queda en evidencia la eficacia de la narrativa visual de Kioskerman: una imagen recurrente, la lluvia a través de la ventana, cambia radicalmente de significado dependiendo de qué palabras (cuidadosamente escogidas, diccionario en mano -según confesó su autor-) esté acompañada:



Mención aparte merecen las las tiras de la página 47 (donde se nos advierte de lo adoctrinados que estamos a leer de izquierda a derecha y de arriba abajo, pudiendose leer esta tira en columnas verticales sin alterar el sentido), la página 30 ( más que por su curioso parecido con "El hombre invisible" de El Cubri, casi la única tira en todo el libro de alegoría social), y la página 107 (sobre la inspiración y la responsabilidad del artista).

Para terminar, pongo el escudo ante la muy esperable y venenosa punta de lanza del academicista y guardián de las buenas costumbres, aquel que de haber nacido en los años treinta hubiera asistido asqueado a la célebre exposición de arte degenerado-Van Gogh, Kandinsky, Klee y otros-: al dibujo y los argumentos de Kioskerman se los considerará precarios. Y lo son, pero a la manera de un monje al fondo de una caverna, nunca como un paria de Calcuta. La línea de Kioskerman es frágil al comienzo, que tanto me hace acordar a Anders Nilsen, Porcellino y Sfar. Incluso a veces Kioskerman parece no saber por qué dibuja lo que dibuja. Pero es interesantísimo asistir a su consolidación a través de las páginas. Edén dista de ser una novela gráfica, por su formato y sus pretensiones narrativas y argumentales, pero desde el dibujo uno advierte el inevitable paso del tiempo, la línea se va acomodando, con cada tira, cada domingo, Kioskerman perfecciona el trazo hasta hacerlo suyo y volverlo la parte y el todo del mundo que propone (esto se siente sobre todo en las 5 o 6 páginas finales). Hacia el final, Edén ya no está dibujado: el dibujo es Edén. Tanto es así, que al llegar a la página 111 y leer la tira homenaje de Miguel B. Nuñez -sin dudas mucho más dotado para el dibujo que el propio Kioskerman- las imágenes no se corresponden con el mundo por el que veníamos nadando: no hacemos pie. Acaso sea porque Edén hay uno sólo, y es el de Kioskerman.

La "Fórmula de adaptación de obras literarias a la historieta".

"El polifacético y monumental maestro Leonardo da Vinci creó un sistema, o escala de cucharitas para medir los distintos colores. Quería lograr con ello una armonización mecánica. Uno de sus discípulos probó el uso de este ardid y, angustiado por no conseguir éxito, consultó a un compañero de qué manera usaba las cucharitas el maestro. 'El maestro nunca las utiliza', fue la contestación".

De "Leonardo da Vinci",Dmitry Merezhkovsky, 1900.


Una tendencia.


Tras asistir durante algún tiempo a una nueva tendencia (por nueva me refiero únicamente en cuanto a los países de habla hispana) de adaptaciones de obras literarias a la historieta, advertí un patrón que como mínimo me hace sospechar de la existencia de una, tácita si se quiere, "Fórmula de adaptación de clásicos de la literatura a la historieta".

Antes que nada me gustaría aclarar en qué consiste, para cierto tipo de editores, la noción de "clásico": en este caso, "clásico" es un eufemismo para "obras cuyo autor murió hace 70 o más años y su obra pasó a ser de dominio público, por ende nos libramos de pagar derechos de autor". De ahí que los autores adaptados al cómic suelan coincidir de una editorial a otra:




Esto explica, en parte, por qué las obras adaptadas en la gran mayoría de los casos pertenecen al período victoriano (esto también rige para las películas, caso Sherlock Holmes y próximamente El Retrato de Dorian Grey).

El puente

Aclarado esto, suele generarse un debate sobre si es realmente necesario adaptar literatura a historieta. He leído notas de prensa de editoriales (de habla inglesa) donde abiertamente admitían que su noble propósito (eufemismo, "noble"="rentable") es acercar a los jóvenes a la lectura. Leyeron bien, a la lectura, no a la historieta. En un video-reportaje a José Muñoz, el autor aludía a las intenciones editoriales de cubrir un espacio de público, darles a los "tontitos" -sic- algo para leer mientras esperan a que se les despierte el interés por leer libros "de verdad". Es decir, la historieta no puede ser nunca un fin en sí mismo, sino un medio, un puente que el iletrado total ha de cruzar para llegar al arte.

Enconces, asumiendo que el contenido, el arte a alcanzar, serán obras literarias, y decidido que la forma de alcanzarlas, el puente, serán las historietas:

¿Qué aspecto deberá tomar esa conjugación de forma y contenido? Y por lo tanto, ¿a qué criterios ha de ajustarse un historietista para llevar a cabo dicha tarea de "ingeniería" (el puente, recordemos que arte es la literatura)?

La fórmula

Repasando muy por encima dichas adaptaciones, uno advierte enseguida unos mínimos requisitos, estéticos y conceptuales, en los que al parecer se basa la "Fórmula para adaptar literatura al cómic".

1- El nombre:

Las adaptaciones serán siempre Novelas Gráficas. Pero no del mismo modo que Maus, From Hell o Jimmy Corrigan, donde la novela gráfica es un resultado: "Tengo un producto -un cómic- de 200 páginas, necesariamente he de llamarle Novela Gráfica". En la "Fórmula de adaptación", en cambio, el mote es una pauta, un condicionante: "Tengo un producto llamado Novela Gráfica, por ende ha de tener 200 páginas.

Decidido qué nombre ha de tener el producto, y por cuestiones morales, se ha de conseguir el segundo componente de la fórmula:

2-Fidelidad al original.

En un botella de jugo de naranja, el porcentaje de jugo verdadero empleado en la elaboración de la bebida parece autorizar, moralmente está claro, a poder llamar al producto "jugo de frutas". "No es the real thing, pero nos acercamos en un tanto por ciento". En la "Formula de adaptación" ocurre exactamente lo mismo, lo que nos lleva al siguiente componente básico de la fórmula:

3- El texto.

Como en casi toda formula, menos es más, y la pereza dicta cómo superar, ya en la práctica, el problema de la "fidelidad al original" con respecto al texto:

Uso indiscriminado de grandes cartuchos de texto con párrafos enteros del libro, lo que equivaldría a decirle a Stanley Kubrick que para adaptar "La naranja mecánica", a lo largo de toda la película han de incluirse fragmentos del texto original relatados por una voz en off en lugar de la música de Ludwig Van Beethoven.De esta forma, como en el jugo de naranja, cuanto mayor sea el porcentaje de texto original incluído, más ampliamente se supera el problema moral de la "fidelidad al original". Por sobre todas las cosas, nada de adaptaciones libres, a las que volveremos más adelante, por un simple motivo: el producto tiene que "merecer" llamarse igual que la obra original, puesto que eso es lo que, a ojos de un editor, están buscando los lectores: "Not the real thing, pero casi".

4-La realización gráfica.

Aquí nos topamos con una contradicción crucial. Otro componente básico de la fórmula es que el dibujo sea "potable" para el gran público, sobre todo si se apunta a un lector joven. Aclaremos que este concepto de "potabilidad", el famoso "lo que vende", se basa puramente en el criterio de un director de arte sujeto a la decisión final del editor, quien a su vez puede conocer a fondo los libros a adaptar, pero evidentemente, y como demuestran los resultados, no necesariamente ha de saber en qué consiste una buena historieta. Según los editores, siempre basándome no en declaraciones directas sino en el material que publican, dicha "potabilidad" se consigue mediante un estilo gráfico y narrativo "actual", "comercial", "dinámico", que atraiga a los más jóvenes: es decir, un tipo de historieta que en nada refleja la atmósfera o la pulsión de la obra original, por no hablar del espíritu de su autor (para ejemplos concretos contamos con la colección de Shakespeare Manga, o la reciente película de Sherlock Holmes, entre otros).

Por ende, y he aquí la contradicción: se le es fiel a la obra original desde el texto, no recortándolo demasiado, pero se le es infiel desde el dibujo y la narrativa, es decir desde la historieta, la forma misma. Nos encontramos así con la obra original envuelta en una forma que la traiciona.

De esta forma entra en contradicción el mismo propósito "educativo" de este tipo de proyectos: suponiendo que dichas adaptaciones en efecto lleven a los lectores a acercarse a la literatura, el joven o niño que empezó por leer la adaptación, cuando acuda al texto original se encontrará con algo que en poco y nada se corresponde con el cómic que lo acercó a dicho libro.

Acabo de decir "que en poco y nada se corresponde". He aquí una lista de ejemplos de por qué no me manifiesto en contra de las adaptaciones de una obra literaria a otros medios:

"La Naranja Mecánica", de Stanley Kubrick
"Nosferatu", de Friedrich Murnau.
"Fahrenheit 451", de François Truffaut
"El tercer hombre", de Carol Reed
"Blow up", de Michelangelo Antonioni
"Ossessione", de Luchino Visconti
"Naked Lunch", de David Cronenberg

"Diamond Dogs", de David Bowie
"The Raven", de Lou Reed

"El corazón delator", de Alberto Breccia
"La Biblia", de Robert Crumb

Es indispensable, creo yo, que en toda adaptación el adaptador renuncie a las herramientas propias del medio adaptado (literarias, en este caso), y haga uso forzado de los medios que le son propios: en el caso de Kubrick, medios cinematográficos, en el caso de Bowie, musicales, en el caso de Breccia -oh sí, es posible- historietísticos.

Se podrá pensar, "los ejemplos citados son todas adaptaciones libres, muchas de ellas nada fieles a la obra original". ¿En qué consiste ser fiel?

Ser fiel consiste en mantener, evidenciar, resaltar y corresponder ( como quien corresponde al amor de otra persona) un estado de ánimo compartido entre un artista y otro, y nunca el envase de la cosa. Lo que se adapta, lo que se traslada o cambia de una forma a otra es la inquietud espiritual que motivó al escritor a escribir su novela, idéntica a la que animó al adaptador a trasladarla a otro medio. Es este estado espiritual lo que ha de resultar verdaderamente educativo, en cuanto significa una herramienta de comprensión del mundo (la célebre frase "dad la caña en lugar del pescado"), . Es a esa herramienta a lo que debe acercarse, prioritariamente, a los lectores nóveles. El lector, así, ya no se acerca a un libro, se acerca a dos, que se corresponden y se complementan, forjando de a poco un criterio que, confío, algún día hará que la historieta como puente no haga falta y pueda ser un fin en sí mismo. En pocas palabras, conseguirá sumirse al lector en un estado similar al que Dios, Mary Shelley y Osamu Tezuka experimentaron mientras creaban a Adán, Frankenstein y Astroboy respectivamente.

Berliac (c) 2010.


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Bonus track para curiosos:

En un acto de buena fe, y como prueba de que no me opongo en absoluto a la adaptación al comic de obras literarias, ofrezco dos ejemplos de mi autoría.

El primero es "The thirty-nine steps", de John Buchan, adaptación y dibujos míos.
Aunque bastante aggiornadas para satisfacer los deseos de potabilidad de la editorial, estas páginas me gustan bastante. En cuanto al clima, me basé mucho más en la versión cinematográfica de Alfred Hitchcock de 1939. Aún así, no se llegó a un acuerdo con la editorial, que en primera instancia se había mostrado bastante interesada. Recuerdo que uno de las tragedias irreparables era el hecho de que los globos de diálogo estaban hechos "too roughly":





El segundo ejemplo es "El retrato de Dorian Grey", de Oscar Wilde ( la adaptación nunca llegué a saber de quién era), y ocurrió algo similar que con "The thirty-nine steps". De la primera página incluyo dos versiones: la que es en blanco y negro está hecha enteramente por mí, que la editorial rebotó por ser "demasiado de autor" (sic). Confiando que mi entintado 60% negro era la causa de la insatisfacción, para la segunda versión "contraté" a Germán Cufré como entintador (ofreciendo como única paga mate y bizcochos de grasa, en un caso de explotación laboral de lo más cruel). Contrario a lo que yo pensaba, la página tampoco fue aprobada por contener demasiados "resabios de autor" (sic), y allí concluyó la aventura.

5 para el Escolaso, episodio 22



La pintura que aparece en este episodio se titula "Dancers", y es obra de Bernie Krigstein.

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Historieta Policial Argentina: "Esquizóopolis"



Con guiones de Eduerdo Mazzitelli y dibujos de Enrique Alcatena, "Esquizóopolis" debuta en las páginas de la revista "Hacha", en su primer número de mayo de 1996 para ser mas exactos, y finaliza en su cuarta entrega, en diciembre del mismo año. Ya desde la tapa de Juan Bobillo y Ariel Olivetti podemos entrever de qué tratará la historieta que la celebrada dupla Mazitelli-Alcatena nos preparó para la ocasión. Gabardinas, sí. Fedoras, femmes fatales, tiros, también. Un policial más, puede ser...pero llevado al extremo: el cliché, que suele ser la forma, pasa a ser el contenido.

Conceptualmente, la base de esta historieta no es muy distinta a la de otros trabajos de Mazzitelli y Alcatena: el verdadero protagonista de esta historia no es un personaje sino el maravilloso mundo retratado. En lo que podría ser casi una postura filosófica (siendo esta filosofía acaso el factor determinante de todo policial negro), aquello que de verdad actúa, el articulador de historias, es el entorno, la realidad. El mundo es quien da forma a los personajes y no al revés, el sentimiento de fatalidad los mueve como fichas de ajedrez, dispone y predispone su suerte, es causa y consecuencia, todo parte de y vuelva hacia él. Es un sistema cerrado. Esto podría pensarse como algo negativo. Pero un solo de Charlie Parker, único e irrepetible, es tambien un sistema cerrado de una cierta cantidad de notas tocadas en un determinado momento. Y aquí reside la verdadera gracia de este cómic, las reglas tácitas en el funcionamiento del mundo de Esquizóopolis son aquellas que, quizá por desconocer el patrón sobre el cual se rigen, normalmente llamamos caos. Esto podrá parecer muy simple, incluso hemos de advertir que dicho concepto está presente en la mayoría de las historietas de estos autores. Pero la novedad aquí es que este concepto de "caos regulador" se aplica al relato policial, algo muy ariesgado. A modo de explicación:

Hay una cenvención primaria y fundamental en todo relato policial, ya sea clásico o negro (aunque este último comienza a alejarse de este concepto, y por eso fue en su momento tan atacado): el relato ha de manejarse dentro un contexto realista. De nada sirve a un relato policial que las cosas se resuelvan por una intromisión de lo sobrenatural, sería un simple engaño. La resolución del enigma tiene que completarse junto con el mapa de un sistema general de cosas (llámese "realidad" o "verdad"). Se llega a la verdad a través de la jungla de la falsedad. Las pistas, o pedazos de realidad, siempre han de ser verdaderas, pero lo que no es necesariamente verdadero es la disposición de dichas pistas a ojos del espectador. Pueden estar incluso ante las mismas narices de los personajes, pero para el lector estarán escondidas, omitidas, o dispuestas de una manera tal que la sucesión de acontecimientos sólo se manifieste previsible al final de la trama. Las pistas han de ser de este mundo, como dije, y no fantásticas, porque el lector ha de pensar que la verdad estaba allí todo el tiempo, pero él, dejándose engañar por la falsa disposición de las pistas, no la supo ver. En pos de la falsa disposición de las pistas, en un relato policial clásico los personajes rara vez dicen la verdad, todos son sospechosos. La premisa básica es que hay una verdad que ocultar.

Pero en Esquizóopolis es el caos quien rige, y por ende no hay verdad (aunque sí la hubo en un pasado, como se verá más adelante), o si la hay ya no importa en cuanto no es la regla mediante la cual se desarrollan los hechos. Por esto mismo los personajes tienen licencia para ser conmovedora y brutalmente honestos, repitiéndonos y repitiéndose incesantemente que cualquier intento de comprender cómo funciona Esquizóopolis es vano, que "todos los números tren mala suerte", que nada es "lo que piensan, ni lo que desean, ni lo que temen". En este sentido, podríamos aludir a aquello de que "la única regla es que no hay reglas", tan en vigencia durante el dadaísmo y el surrealismo, a los cuales el dibujante hace alusión directa al incluir el nombre de uno de sus mayores exponentes como onomatopeya:

(Tristán Tzara hace acto de presencia en forma de onomatopeya)

En cuanto al argumento, los cuatro episodios de la serie se desarrollan en Esquizóopolis, imponente metropol que podría describirse como una indudable "ciudad del hampa", donde el delito es moneda corriente pero no como parte de un sistema corrupto sino que es lo normal (uno de sus personajes, Don Amorfo, se autoproclama "amo del crimen, o sea de todo").


(El Hampa, según Alcatena)


El arco argumental que atraviesa episodios menores, es la historia de Jack, el Idiota, un personajillo de cara blanquinegra que correspondería a lo que en la lengua criminal francesa se denomina "le doulos" (tal es el título de una película de Jean Pierre melville, protagonizada por Jean Paul Belmondo. Literalmente significa "sombrero", pero en español quiere decir "soplón"). A causa del ritual de "matar al infeliz", Jack está en la mira de los asesinos a sueldo de varias de las 9.758 logias secretas de la ciudad. Un fantasma poseído por un virus falla en darle muerte, y "contagia" a Jack de poderes fuera de lo común, aún para el parámetro del lugar. Así, Jack pasa a formar parte de la secretísima logia 9.759, y tras empaparse de la "prodigiosa luz de la sabiduría" al leer del libro fundamental de la logia, cuyo contenido puede incluso matar, se ve convertido en una especie de paladín que está mas allá de la ley, pero no de un personal sentido de la justicia, al mejor estilo Mike Hammer, Philip Marlowe o Sam Spade. De esta forma descubre que el sombrío origen de la ciudad proviene de un éxodo de sus habitantes originales quienes fueron reemplazados por una delegación de médicos que experimentaban con seres humanos, quiénes a su vez fueron abandonados por dichos científicos tras hacer desaparecer los rastros de sus investigaciones, en un parecido que no puede ser casual con respecto a un hecho histórico:


(Médicos de Esquizópolis experimentan con seres humanos. Abajo, la versión de Bernie Krigstein en su obra más famosa, "Master Race", y una foto tomada en un campo de concentración nazi)




Tras enfrentarse a un último rival, Jack llega a enterarse de la existencia de un grupo de "Super...¿qué?" La incógnita promete revelarse en lo que posteriormente fue reeditado bajo del título "CaosComic", que vendría a ser lo más parecido a una secuela de Esquizóopolis, y digo parecido porque fue una secuela publicada en la revista El Tajo con anterioridad a su precuela, Esquizóopolis. La verdad sobre el por qué del cierre de la serie no necesariamente ha de coincidir con el final de la revista (y posteriormente de la Asociación de Creativos de la Historieta Argentina, cuna del proyecto): el mismo Enrique Alcatena, años después, me confesaría que lo que al menos comenzó a hacerle perder interés en esta atípica historieta policial fue el hecho de descubrir que ya había un personaje que repondía a un idéntico aspecto (cara blanquinegra, sombrero, gabardina) que al del Jack convertido en superpoderoso.

En cuanto al dibujo, es de sobra conocido que el "estilo" de Enrique Alcatena, según sus propias palabras, dista de ser "original" en su sentido más literal, por ser quizá la mejor, al menos dentro del campo de las artes secuenciales, amalgama de innumerables influencias provenientes de los más dispares estilos pictóricos, desde el arte oriental y sus derivados occidentales (lo que se suele denominar "chinoiserie"), hasta los mosaicos bizantinos, pasando por la Pre-Raphaelite Brotherhood, el tapiz bayeux, la "serie negra" de Goya, y tantos otros. Pero es precisamente en Esquizóopolis donde Alcatena parece tomarse un descanso de todas estas joyas que, quién no lo sabe, lo acompañan desde siempre, y se sumerje en una estrambótica versión del art-decó de los años '30. Incluso me atrevería a afirmar que, y ofrezco Esquizópolis como prueba, acaso la historia del arte contenida detro de la obra de Alcatena, en términos de cronología, termine en dicha década.

Los personajes y las situaciones son el cliché hecho línea, pero siempre de forma retorcida e imaginativa. Maravilla ver como Alcatena hace uso de esa vara mágica que sabiamente indica al artista "hasta dónde" se debe llegar, y cómo Alcatena representa a su manera, homenajeándo casi, el género policial:

(Un interrogatorio policial en Esquizóopolis. Abajo, una escena similar representada una vez más por Bernie Krigstein, y un fotograma de "Knock on any door", de Nicholas Ray, 1949)





Los coches muerden, los edificios dan puñetazos, la mujer fatal carece no solo de expresión sino incluso de rostro, las habitantes del barrio de "Sketchville" no pasan de ser un boceto. En Esquizóopolis todo es posible, pero de entre ese todo, la ciudad se niega a escoger para sí todo aquello que se demuestre previsible. Empezando por el sol.

Para leer:
"Revista Hacha" , números 1 al 3, descargar de AQUI
"Revista Hacha, Especial Esquizóopolis", descargar de AQUI

5 para el Escolaso, episodio 21


Qué curioso, el episodio 21 salió un día 21.

No se pierdan.

(Click en la imagen para leer el episodio completo)

5 para el Escolaso - Episodio 20


(Click en la imagen para leer el episodio completo)


Un poco de color en la vida no viene mal...un poco.

Se recomienda acompañar este episodio con este tema de fondo (y por qué no un Martini Rosso con jugo de naranja y hielo):

5 para el Escolaso, episodio 19


Junto con la década, comienza el tercer capítulo de "5 para el Escolaso" en Fáctum Grafonovelas Semanales. La banda sonora recomendada... bueno, resulta bastante obvia ¿no creen?

(Click en la imagen para leer el episodio completo)

La mejor decoración (3ra edición)



("Asterios Polyp" de David Mazzucchelli, y "A drifting life" de Yoshihiro Tatsumi, quizá los dos lanzamientos más importantes del 2009)


Otro año que se fue. Como acostumbro hacer, brindo a continuación una lista aproximada (hasta donde la memoria me llegó) de los libros que leí a lo largo del 2009:

*"El Simple Arte de Escribir", Raymond Chandler
*"La Dama del Lago", Raymond Chandler
*"The 39 Steps", John Buchan
*"My Gun is Quick", Mickey Spillane
*"Vengance is Mine", Mickey Spillane
*"La Bestia Debe Morir", Nicholas Blake
*"Sangre, Sudor y Balas" Ray Collins
*"El Cartero LLama Dos Veces", James M. Cain
*"Un As en la Manga", James Hadley Chase
*"Aguafuertes Porteñas", Roberto Arlt
*"Nuevas Aguafuertes", Roberto Arlt
*"La Estrategia de la Ilusión", Umberto Eco
*"El Puente de Brooklyn", Henry Miller
*"Operación Masacre", Rodolfo Walsh
*"Variaciones en Rojo", Rodolfo Walsh
*"Complete Poems", E.E. Cummings
*"Odessa", Frederick Forsyth
*"En Torno al Género Policial", Alfredo Losada
*"La Novela Criminal", VV.AA

Comics

*"Tango", Hugo Pratt
*"Viaje con Nosotros", VV.AA
*"Brodo di Niente", Andrea Bruno
*"Asterios Polyp", David Mazzucchelli
*"Tábula Rasa", VV.AA
*"A Drifting Life", Yoshihiro Tatsumi
*"Mujeres", Yoshihiro Tatsumi
*"Los Últimos Días del Graf Spee", Santullo/Bergara
*"Batman: Year 100", Paul Pope
*"El Asco", Agrimbau/Ginevra
*"El Muertero", Zabaletta
*"Entre Actos" Vázquez/Ginevra
*"Shortcomings", Adrian Tomini
*"Dora, Número 1", Ignacio Minaverry
*"Matabicho", Lucas Varela
*"The League of Extraordinary Gentlemen. Century: 1910", Moore/O'Neill
*"Reírse es Kosher", Tajer/Sacroisky
*"Beleléu", VV.AA
*"Edén", Kioskerman
*"El Número 73304-23-4153-6-96-8", Thomas Ott
*"Tal como éramos", El Cubri
*"Cadáveres de Permiso", El Cubri
*"Francografías", El Cubri
*"Luis Candelas", El Cubri
*"Sombras", El Cubri
*"Buenos Aires en Camiseta", Calé
*"Hacerse Nadie", García/Martínez
*"Al Diavolo, Valentina!", Guido Crepax
*"Carlos Gardel, Primera Parte" Muñoz/Sampayo
*"El Libro", Muñoz/Sampayo
*"El Bar de Joe", Muñoz/Sampayo
*"El Cuaderno Rojo", Terry Kristiansen
*"La Vida es Buena si no te Rindes", Seth
*"Coltrane", Paolo Parisi.
*"El Viaje", Edmond Baodoin
*"El Gusto del Cloro", Bastien Vivés

Ni que decir que leí mucho más que los años anteriores (LINK, LINK). Es curioso, pero este año tuve mucho menos tiempo libre, será por eso que lo aproveché mejor.

Y ustedes ¿Qué leyeron este año?

5 para el Escolaso, episodio 18


Esta noche, la última del año: timba, humo y alcohol. De fondo, ¡Que suene King Oliver, Django Reinhardt, Johnny Dodds, Bix Beiderbecke, JellyRoll Morton, descontrol!

(Click en la imagen para leer el episodio completo)

Salut